Alivio inmediato de dolores cervicales y de espalda.
Mayor libertad para realizar actividades físicas y deportes.
Resultados estéticos con cicatrices estratégicamente ocultas.
Libera a tu cuerpo de la carga física y el malestar crónico, logrando una silueta más ligera y proporcional que mejora tu calidad de vida diaria.
Abordamos tu cirugía con los máximos estándares de seguridad hospitalaria, acompañándote con precisión y cercanía desde la primera consulta hasta tu alta definitiva.
Evaluamos el volumen de la mama, la elasticidad de la piel y tu estructura corporal para determinar el peso idóneo a reducir y la técnica más adecuada.
Diseñamos la nueva posición de la areola y el pezón, y pautamos los análisis clínicos y pruebas mamarias necesarias para asegurar una cirugía 100% segura.
La cirugía se realiza bajo anestesia general en un entorno hospitalario. Eliminamos el exceso de tejido graso, glandular y de piel, remodelando la mama de forma meticulosa.
Colocamos un sujetador quirúrgico especial y aplicamos nuestros protocolos de control de inflamación para asegurar una cicatrización óptima y un retorno cómodo a tu rutina.
Mejoramos tu calidad de vida y devolvemos la proporción a tu cuerpo mediante técnicas quirúrgicas que priorizan tu confort físico y la armonía estética.
Al retirar de forma definitiva el exceso de peso en el tórax, la tensión sobre la columna, los hombros y las cervicales desaparece de inmediato. Esto te permite corregir la postura corporal y eliminar las contracturas crónicas.
Olvídate de las limitaciones físicas o de tener que usar varios sujetadores deportivos a la vez. Tras la recuperación, podrás realizar cualquier tipo de actividad física, correr o practicar deporte con total ligereza y comodidad.
Somos conscientes de la importancia de la estética. Por ello, empleamos patrones de sutura plástica avanzados y ocultamos las incisiones estratégicamente (alrededor de la areola y en el surco inferior) para que resulten lo más discretas y finas posible con el tiempo.
El hiperdesarrollo del pecho suele provocar rozaduras, eccemas e infecciones en el pliegue inferior de la mama (intertrigo) debido a la humedad y la fricción. La cirugía soluciona este problema de raíz al elevar y reposicionar el busto.
Muchas pacientes sufren al no encontrar ropa de su talla, tener que comprar partes de arriba muy grandes o sufrir por los tirantes del sujetador que se clavan en los hombros. Esta intervención te devuelve la libertad de elegir la ropa con la que de verdad te sientas favorecida.
Reducir un volumen mamario desproporcionado elimina la timidez y las miradas no deseadas, logrando que te sientas mucho más cómoda con tu propio cuerpo y renovando por completo tu seguridad y autoestima.
Ofrecemos resultados permanentes y naturales que mejoran tanto la estética como la funcionalidad.
Planes de pago adaptados a ti.
Primera valoración sin coste ni compromiso con nuestro equipo médico especializado.
Cirujanos con formación continua en los principales centros nacionales e internacionales.
Instalación exclusiva con quirófano propio y protocolo de seguridad de primer nivel.
Acompañamiento completo desde la primera consulta hasta la recuperación final.
Trabajamos exclusivamente con marcas de garantía internacional con certificación CE.
Sin compromiso · Presupuesto personalizado · Respuesta en 24h
Dependiendo del volumen a reducir, se utiliza una técnica u otra. La más habitual deja una fina línea alrededor de la areola, una vertical y otra en el surco de la mama (la conocida «T invertida»). Con el paso de los meses y siguiendo nuestras pautas de cuidado con láminas de silicona, estas marcas se van aclarando y disimulando de forma extraordinaria.
Durante las primeras semanas es muy habitual notar una alteración transitoria de la sensibilidad (anestesia o hipersensibilidad) debido a la inflamación de los nervios de la zona. En la gran mayoría de los casos, la sensibilidad se recupera por completo de forma paulatina a lo largo de los meses.
Siempre que es posible, empleamos técnicas que preservan la conexión de los conductos galactóforos (los canales de la leche) y el riego sanguíneo del pezón. No obstante, al retirar tejido glandular, existe la posibilidad de que la capacidad de lactancia materna se vea reducida, algo que debes valorar junto al cirujano si tienes planes de maternidad a corto plazo.
La intervención se realiza siempre bajo anestesia general en un quirófano hospitalario para garantizar tu máxima seguridad. Lo habitual es pasar una noche de ingreso en el hospital para que estés perfectamente atendida, monitorizada y descansada antes de recibir el alta al día siguiente.
No es una cirugía dolorosa; las molestias se describen como una sensación de tirantez o agujetas que se controla perfectamente con la medicación pautada. Si tu trabajo es de oficina, podrás reincorporarte a las 2 semanas. Para esfuerzos físicos más intensos o hacer deporte, deberás esperar entre un mes y un mes y medio.