Doble beneficio: adelgaza una zona mientras proyecta otra.
Resultados permanentes sin riesgo de rechazo al ser tejido propio.
Tacto y apariencia completamente indistinguibles del tejido natural.
Aprovecha el exceso de grasa de una zona para realzar otra, obteniendo un volumen suave, biocompatible y totalmente natural.
Abordamos tu cirugía con los máximos estándares de seguridad hospitalaria, acompañándote con precisión y cercanía desde la primera consulta hasta tu alta definitiva.
Identificamos la zona donante de grasa (como abdomen, flancos o muslos) y evaluamos el área receptora para calcular el volumen necesario que garantice un resultado armónico.
Extraemos las células grasas mediante una liposucción de baja presión muy suave, diseñada específicamente para proteger y mantener intacta la estructura del tejido graso.
Procesamos, filtramos y centrifugamos la grasa extraída en un sistema cerrado para separar las células vivas y puras de los fluidos, garantizando la máxima supervivencia del injerto.
Infiltramos la grasa purificada mediante microcánulas en la zona deseada, distribuyéndola en finas capas para que se integre perfectamente y comience su recuperación guiada.
Moldeamos tu silueta utilizando los recursos de tu propio organismo mediante técnicas de alta precisión que garantizan resultados armónicos, seguros y definitivos.
Esta técnica te permite conseguir dos objetivos estéticos en una sola intervención: estilizas y reduces el volumen de una zona con acumulación de grasa (como las cartucheras o el vientre) mientras aportas proyección y tersura a otra área que ha perdido volumen.
Al utilizar exclusivamente tejido autólogo (tu propia grasa), el organismo lo reconoce de inmediato como propio. Esto elimina al 100% el riesgo de rechazo alérgico, encapsulamiento o intolerancia que a veces pueden asociarse a los materiales sintéticos o implantes.
Al asentarse las células grasas transferidas, se integran por completo con el tejido receptor. El resultado es un pecho, unos glúteos o unas manos con una textura suave, una caída anatómica perfecta y un movimiento natural imposible de distinguir visualmente.
Tanto la extracción como la posterior inyección de la grasa se realizan a través de cánulas extremadamente finas. No se requieren grandes incisiones ni suturas complejas, por lo que las marcas resultan prácticamente imperceptibles tras el periodo de curación.
Una vez que el injerto de grasa supera las primeras semanas y se vasculariza (recibe riego sanguíneo), esas células grasas se quedan a vivir en la nueva zona de forma permanente. El volumen conseguido se mantiene estable en el tiempo acompañando a tu cuerpo.
La grasa purificada es increíblemente rica en células madre y factores de crecimiento. Al infiltrarla, no solo aportas el volumen perdido, sino que estimulas la regeneración de los tejidos, mejorando drásticamente la elasticidad, el brillo y la calidad de la piel suprayacente.
Ofrecemos resultados permanentes y naturales que mejoran tanto la estética como la funcionalidad.
Planes de pago adaptados a ti.
Primera valoración sin coste ni compromiso con nuestro equipo médico especializado.
Cirujanos con formación continua en los principales centros nacionales e internacionales.
Instalación exclusiva con quirófano propio y protocolo de seguridad de primer nivel.
Acompañamiento completo desde la primera consulta hasta la recuperación final.
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Durante las primeras 6 a 12 semanas posteriores a la intervención, el cuerpo reabsorbe de manera natural una parte de la grasa transferida (normalmente entre un 20% y un 30%). El porcentaje restante se vasculariza y sobrevive de forma permanente. Por ello, el cirujano planifica la infiltración calculando con precisión milimétrica este proceso biológico.
El lipofilling es ideal para aumentos de pecho moderados que buscan un resultado muy natural, corregir asimetrías o rellenar el polo superior. Si tu objetivo es aumentar varias tallas de golpe, la capacidad de los tejidos para albergar la grasa en una sola sesión es limitada, por lo que en esos casos suele ser mejor opción optar por prótesis o una técnica híbrida.
Es un postoperatorio muy llevadero. Las molestias principales se concentrarán en la zona de donde se extrajo la grasa, sintiéndose como agujetas de un entrenamiento intenso. En la zona receptora notarás algo de inflamación y pequeños hematomas que desaparecen a los pocos días. Se pautará el uso de una faja en la zona donante durante las primeras semanas.
La grasa transferida se comportará exactamente igual que el resto de la grasa de tu cuerpo. Si ganas peso de forma notable, las células inyectadas aumentarán de tamaño y la zona ganará volumen; si adelgazas drásticamente, disminuirán. Para mantener el resultado impecable de la escultura corporal, lo ideal es mantener un estilo de vida saludable y un peso estable.
Las zonas más habituales para aportar volumen son las mamas (aumento natural o corrección de defectos), los glúteos (aumento y proyección), el rostro (para recuperar los pómulos, rellenar ojeras o surcos nasogenianos que se hunden con la edad) y el dorso de las manos para rejuvenecer su aspecto.