Efecto rejuvenecedor de larga duración.
Redefinición del ángulo del cuello y la línea de la mandíbula.
Aspecto natural, evitando el efecto de «rostro operado».
Revierte los efectos del tiempo tensando las estructuras profundas del rostro para reflejar una vitalidad que coincide con tu energía interior.
Abordamos tu cirugía con los máximos estándares de seguridad hospitalaria, acompañándote con precisión y cercanía desde la primera consulta hasta tu alta definitiva.
Estudiamos la pérdida de volumen, el grado de descolgamiento de la piel y la flacidez del cuello. Trazamos los vectores de tensión personalizados para planificar un rejuvenecimiento tridimensional y completamente natural.
Diseñamos el recorrido exacto de las incisiones ocultas y pautamos los análisis analíticos y cardiológicos estándar para asegurar que acudas a la intervención en un estado de salud idóneo y seguro.
La cirugía se realiza en quirófano hospitalario bajo anestesia general o sedación profunda. No nos limitamos a estirar la piel; elevamos y fijamos las estructuras musculares profundas (SMAS) y retiramos de forma sutil el exceso cutáneo sobrante.
Colocamos un vendaje moldeador suave para proteger las zonas tratadas durante las primeras 24 horas. Tras su retirada, pautamos una mentonera o banda elástica facial ligera y hacemos un seguimiento minucioso de la cicatrización.
Devolvemos la firmeza al óvalo facial y al cuello mediante técnicas quirúrgicas de reposicionamiento profundo que eliminan la flacidez sin restar un ápice de tu expresividad natural.
La clave para evitar el temido efecto de "cara de velocidad" o "rostro operado" es trabajar en las capas profundas. Al elevar el Sistema Músculo-Aconegurótico Superficial (SMAS), devolvemos los músculos caídos a su posición de juventud, haciendo que la piel se asiente de forma suave y sin tensiones artificiales.
Con los años, la gravedad desdibuja la línea de la mandíbula, provocando la aparición de descolgamientos a los lados del mentón. El lifting facial redefine por completo este contorno, devolviendo un perfil nítido, firme y nítidamente estructurado.
La zona del cuello es una de las que más delata la edad. Mediante esta técnica (a menudo combinada con un lifting cervical), tensamos el músculo platisma para eliminar la flacidez colgante, recrear un ángulo del cuello joven y borrar el aspecto de descolgamiento.
Las incisiones se realizan con absoluta minuciosidad siguiendo las líneas naturales de la oreja: comienzan en la patilla, bordean el cartílago anterior (trago), giran alrededor del lóbulo y se esconden detrás de la oreja, extendiéndose hacia el cuero cabelludo. Al curar, resultan completamente imperceptibles.
A diferencia de los tratamientos de medicina estética temporales, el lifting facial ofrece un efecto rejuvenecedor de larga duración. Logra retrasar el reloj biológico del rostro unos 10 o 15 años de forma estable, permitiendo que el proceso de envejecimiento continúe desde un punto mucho más joven.
Hacer que el espejo refleje exactamente la energía, fuerza y juventud que el paciente siente en su interior es el mayor beneficio. Elimina el aspecto de cansancio o tristeza constante que provoca la flacidez, devolviendo una tremenda seguridad en las interacciones diarias.
Ofrecemos resultados permanentes y naturales que mejoran tanto la estética como la funcionalidad.
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No existe una edad fija, ya que depende de la genética y el cuidado de la piel de cada paciente. Por lo general, se indica a partir de los 45 o 50 años, que es cuando los tejidos profundos empiezan a descender de forma evidente. Lo importante no es la edad cronológica, sino que exista flacidez estructural que justifique reposicionar los tejidos.
Depende de la extensión del procedimiento. Si realizamos un lifting completo (tercio medio, inferior y cuello), se prefiere optar por anestesia general para la máxima comodidad y seguridad del paciente en el entorno hospitalario. Para miniliftings localizados, se puede emplear anestesia local asociada a una sedación profunda y relajante.
El postoperatorio no es doloroso (se experimenta tirantez y un corchamiento temporal de la piel), pero sí cursa con inflamación y algunos moratones durante los primeros 7 a 10 días. El vendaje se retira a las 24-48 horas. A las dos semanas, la mayoría de los pacientes pueden hacer vida social y laboral normal usando un toque de maquillaje corrector.
Están diseñadas específicamente para que no se noten. Al ir camufladas en los pliegues naturales del cartílago de la oreja y ocultas detrás del pabellón auricular y el pelo, son prácticamente invisibles a simple vista. Durante los primeros meses pueden estar algo rosadas, pero maduran hasta convertirse en finas líneas blanquecinas imperceptibles.
Los resultados son permanentes en el sentido de que el tejido sobrante se elimina para siempre y el reloj se retrasa de 10 a 15 años. No obstante, el proceso de envejecimiento natural del cuerpo continuará su curso. Mantener una buena rutina de hidratación, protegerse del sol y evitar variaciones bruscas de peso ayudará a prolongar el resultado de forma indefinida.