Reparación de la diástasis abdominal (separación de músculos).
Eliminación total de piel flácida y estrías bajo el ombligo.
Cintura más definida y contorno muscular visible.
Consigue un abdomen plano y tonificado que la dieta no puede lograr, restaurando la fuerza de tu pared abdominal y tu silueta original.
Abordamos tu cirugía con los máximos estándares de seguridad hospitalaria, acompañándote con precisión y cercanía desde la primera consulta hasta tu alta definitiva.
Evaluamos clínicamente el grado de flacidez de la piel y realizamos una palpación para medir el nivel de separación de los músculos rectos del abdomen.
Diseñamos la estrategia de marcaje para ocultar la futura incisión y pautamos los análisis, electrocardiograma y pruebas médicas necesarias para garantizar una seguridad del 100%.
Realizado bajo anestesia general. Suturamos los músculos internos en la línea media (corsé interno), retiramos el faldón de piel sobrante y reposicionamos el ombligo de manera estética.
Colocamos una faja anatómica compresiva de alta sujeción e iniciamos los protocolos posquirúrgicos específicos para controlar la inflamación y asegurar una cicatrización óptima.
Recupera la firmeza estructural de tu torso y redefine tu figura mediante técnicas quirúrgicas avanzadas que aúnan salud física y estética corporal.
Al solucionar la diástasis (unión interna de los rectos abdominales), se devuelve la fuerza y la contención a la pared del abdomen. Esto no solo aplana el vientre de forma interna, sino que mejora notablemente la postura y alivia los dolores de espalda.
La piel que ha perdido su elasticidad por completo tras un embarazo o una pérdida masiva de peso no puede contraerse sola. Esta cirugía elimina de raíz todo ese tejido sobrante y las estrías acumuladas en la zona inferior del ombligo.
Durante la intervención, la tensión aplicada en la musculatura interna permite estrechar los flancos del torso. El resultado es una silueta más estilizada, con una curvatura de la cintura mucho más marcada y proporcionada.
El tensado de la piel permite realizar una reconstrucción meticulosa (umbilicoplastia) para reposicionar el ombligo, devolviéndole una forma elíptica, joven y estéticamente integrada en el nuevo abdomen plano.
Retirar el exceso de piel colgante (faldón abdominal) elimina las incómodas humedades, rozaduras y eccemas que suelen formarse en el pliegue de la pelvis. Además, el refuerzo muscular ayuda a prevenir la aparición de futuras hernias umbilicales o ventrales.
Desaparece por completo la necesidad de ocultar el abdomen bajo ropa ancha o fajas moldeadoras incómodas. Volver a lucir trajes de baño, prendas ajustadas y ropa de tu talla real genera una inyección inmensa de autoestima y bienestar emocional.
Ofrecemos resultados permanentes y naturales que mejoran tanto la estética como la funcionalidad.
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La incisión se realiza de forma estratégica en la parte baja del abdomen, justo por encima del pubis y prolongándose hacia las caderas. Está minuciosamente diseñada para que quede completamente oculta debajo de la ropa interior o el biquini. Con el tiempo, el uso de apósitos de silicona y masajes específicos, la marca se irá aclarando y aplanando hasta camuflarse al máximo.
Médicamente es posible, pero se desaconseja de forma rotunda. Un nuevo embarazo volvería a estirar la piel y a separar internamente los músculos que se han reparado en la cirugía, perdiendo por completo la firmeza conseguida. Lo ideal es someterse a una abdominoplastia cuando ya hayas cumplido tu deseo de maternidad.
Durante los primeros días es normal caminar ligeramente encorvada debido a la tensión en el abdomen y notar molestias similares a unas agujetas muy intensas. La faja de compresión médica debe llevarse de forma continua durante las primeras 4 semanas. Los drenajes quirúrgicos que se colocan suelen retirarse a los pocos días de la operación en la propia clínica.
Depende por completo de tu tipo de empleo. Si trabajas en una oficina o realizas tareas sedentarias, podrás reincorporarte a las 2 o 3 semanas. Si tu puesto requiere realizar esfuerzos físicos importantes, levantar pesos o estar en constante movimiento, la baja se puede prolongar entre 4 y 6 semanas bajo supervisión médica.
Puedes empezar a dar paseos suaves a los pocos días de la cirugía, ya que favorece la circulación. Sin embargo, cualquier tipo de ejercicio físico intenso, gimnasio, carrera o actividades que fuercen la musculatura del core (como los abdominales tradicionales) deben evitarse por completo durante al menos los primeros 2 meses.